Con tranquilidad se levantó de la cama quedando sentado en el filo de esta, con los pies sobre la suave y mullida moqueta de color azul oscuro. Pronto su piel entró en contacto con el suave pelaje de su mascota que ronroneaba cariñosamente mientras pasaba una y otra vez entre las piernas del chico.
Su padre le había regalado a Kabuki poco después del accidente de coche en el que su madre había perdido la vida y el felino se había convertido en uno de los mejores amigos del joven.
-Tienes hambre, ¿verdad, amigo?
El gato ronroneó por toda respuesta. El chico se levantó de la cama y caminó hasta el escritorio en el cuál descansaba su ordenador portátil. Pulsó el botón de encender y dejó cargar el sistema mientras bajaba a la cocina a darle de comer a su mascota y, de camino, a desayunar.
Su padre ya estaba despierto. Era un gran hombre de negocios, dueño de dos de las empresas de relativa influencia de modo que se levantaba muy temprano incluso los días de fiesta.
Al ver entrar a su hijo por la puerta de la cocina le saludó alegremente mientras le dedicaba una sonrisa.
-Buenos días, hijo.
-Buenos días, papá.
-¿Sabes, por casualidad, a que hora llegó ayer tu hermano?
-No. Me acosté muy temprano, tenía jaqueca.
-Es normal, te pasas horas delante del ordenador.
Shi no dijo nada. Su padre tenía razón, pasaba tantas horas delante del ordenador que sus jaquecas eran más que comprensibles. Llenó el bol de Kabuki de comida para gatos y comenzó a prepararse algo para desayunar.
Mientras lo hacía pensó que ciertamente no era sano para él mantenerse casi todo el día sentado ante una pantalla de ordenador pero tenía que ser sincero consigo mismo: si no lo hubiera hecho durante esos años no habría sido capaz de superar tan rápidamente la muerte de su madre. Aunque su padre no quisiera tenía que aceptar que esas largas horas en el ordenador habían paliado en cierta medida el sufrimiento de su hijo pequeño.
-Vuelvo al cuarto.
-De acuerdo. No te pases las horas muertas delante de ese trasto, por favor.
-Sí, papá.
Con tranquilidad el chico salió de la cocina y subió las escaleras hacia su habitación. Al pasar por la habitación de su hermano paró y se quedó mirando la puerta durante unos segundos antes de alargar la mano y girar el pomo de la puerta abriendola y pudiendo así mirar al interior de la habitación.
Morikami dormía tranquila y profundamente lo cual, por otra parte, era bastante normal tratándose de su hermano. Siempre que salía de fiesta, lo cuál hacía con frecuencia, llegaba a altas horas de la madrugada, se acostaba y no se levantaba hasta la hora de almorzar. Su padre solía molestarse por las salidas de su primogénito pero nunca había hecho nada por impedirlas.
Shi cerró la puerta lentamente sin hacer ningún ruido y prosiguió hasta llegar a su cuarto. El ordenador había terminado de cargar y el messenger se había abierto automáticamente lo que había dado lugar a que varias conversaciones brillasen en la pantalla.
Suspiró profundamente antes de sentarse ante el ordenador y clickear sobre las conversaciones. Dos de ellas eran de compañeros del instituto, una de su prima mayor preguntándole si le vería en la cena familiar del próximo fin de semana y la última era de Tamashi-kun.
Rapidamente clickeó sobre esa última y leyó el mensaje.
Tamashi:
Pasate, es muy urgente. Sección de comunicados oficiales.
Frunció el ceño mientras abría la página que su amigo le había dicho. Tamashi era el administrador y creador del foro La Madriguera del Conejo Blanco, un espacio que abarcaba temas principalmente el tema de las distintas tribus urbanas de Harajuku así como la música, la literatura o la influencia del extranjero.
Había nacido hacía unos cinco años y había tomado fama con mucha rapidez encontrándose en ese momento entre los diez foros de esa temática más concurridos. El había visto nacer ese lugar, se había aventurado a entrar en la madriguera cuando apenas alcanzaban los 30 usuarios lo cual era nada comparado con los casi 10.000 usuarios con los que contaban en el momento repartidos por todo el país y parte del extranjero.
Con ese foro había conseguido conocer a gente que le había ayudado a salir adelante y le había apoyado cuando más lo necesitaba algo que había agradecido ayudando en todo lo que podía, aportando información, noticias y ayudando con los problemas del servidor valiéndose de su conociendo de la informática. Todo ello, su esfuerzo y su actividad diaria y util para el resto de usuarios, había hecho que Tamashi le nombrara moderador de dos de las secciones del foro: el apartado de información y el apartado de quedadas. Shi sabía que este ultimo se le había otorgado con la finalidad de presionarle para asistir a alguna de esas quedadas que se programaban en su ciudad pero por las que él no aparecía nunca sin excusarse de manera alguna y respondiendo a las preguntas con un simple, sencillo y cortando “Lo siento.”
La página se abrió y un conejo blanco con manchas de sangre y con un cuchillo y una piruleta cruzados bajo él le miró desde la parte superior.
Rápidamente se dirigió a la sección indicada y se topó con un nuevo tema abierto por el propio Tamashi.
Titulo: V Aniversario de La Madriguera del Conejo Blanco.
Autor: Tamashi-sama.
Respuestas: 286
Visto: 345
Ultimos mensajes: Hoy a las 09:37 am. _xRenjIx_
Queridos miembros de La Madriguera del Conejo Blanco:
Como ya sabréis el próximo día 11 de mayo hará cinco años que nuestro querido foro fue abierto. Solo falta dos semanas para ello y como otras veces quiero anunciar que para celebrar esto cinco años juntos llevaremos acabo una quedada especial V Aniversario a la que, por supuesto, estáis todos invitados.
Se organizará en el Parque Hoshi el día 11 de mayo a las 12 del mediodia. Debeis traer como mínimo algo de comida y se realizarán distintas actividades durante todo el día. Espero poder veros si no a todos, puesto que es imposible, si a gran parte de vosotros allí.
Por otra parte quiero agradeceros con este post y esta quedada todo lo que habéis hecho por La Madriguera del Conejo Blanco durante sus cinco años de vida. Empecé este foro solo y ahora lo continuo en compañía de 10.000 usuarios que han dado vida a mi proyecto, 36 moderadores que habéis velado para que siga adelante y alguno de los cuales habeis sido capaces de haceros cargo solos de secciones con una actividad diaria impresionante como nuestra querida Ayalien en la sección de Noticias e incluso de ocuparos de varias secciones como es el caso de Shi que modera con verdadera destreza los subforos de Información y Quedadas y aún así saca tiempo de dios sabe donde para ayudar con distintos problemas del servidor y participar activamente en otras tantas secciones y, por supuesto, con las dos personas que han sido mis ojos cuando yo no he podido estar aquí, mis dos administradores adjuntos Yume y Ryo que han conseguido aliviar el increíble peso que la administración del foro ejercía sobre mi cuando era el único encargado de ella.
Gracias a todos vosotros La Madriguera del Conejo Blanco se ha convertido en un gran foro, en una comunidad de algo más que meros usuarios que hablan sobre distintos temas, se ha convertido en algo así como una pequeña (y no tan pequeña) familia cibernética gracias a la cual todos hemos podido conocer a gente increíble y maravillosa con las que hemos creado una amistad en el mejor de los casos y con los que hemos compartido horas y horas de conversaciones y debates, cientos de fotografías y videos y días de quedadas increíbles.
Por todo ello, por sacar adelante el foro, por hacerlo posible, muchas gracias.
Tamashi-sama.
Shi sonrió al terminar de leer el mensaje y no solo porque le hubiese nombrado sino porque coincidia con Tamashi en muchas de la cosas que el administrador había dicho. En esos cinco años había compartido miles de cosas con casi todos los usuarios del foro y se sentía como si formara parte de una gran familia.
Fue bajando el cursor para leer los mensajes por encima y no paró hasta que se topó con un post escrito por uno de los usuarios más activos del foro: Yuta.
Al ver ese nick el chico paró y leyó el comentario. Yuta era un usuario bastante antiguo con el que mantenía una de las relaciones más estrechas de todo el foro. Eran buenos amigos, hablaban horas por el messenger e incluso habían llegado a conectar los micrófonos para mantener una conversación hablada. Cuando él se conectaba Shi podía pasarse horas muertas delante del ordenador hablando con él, sin echar cuenta a nada más, sin hacer nada más como si nada existiese a su alrededor. Yuta era, sin duda, una de las personas a las que más quería.
Yuta: ¿Hace ya tanto tiempo? Parece que fue ayer cuando celebrábamos el primer año de vida de este foro y hace ya cuatro años de aquello. Se dice pronto ¿verdad?
Todo esto a sido gracias a ti, Tama y lo sabes, todos te agradecemos a ti y a los demás miembros del staff el sobrenatural trabajo que lleváis a cabo para sacar adelante este foro y a todos nosotros.
Bueno...por supuesto pienso acudir a esa quedada pero me gustaría pedir algo: nuestro querido y adorable moderador Shi se ha estado escabullendo de nosotros durante estos cinco años sin acudir a ninguna quedada y sin subir ni una sola imagen al foro. Mi petición es la siguiente: obligadle a venir.
Shi rió. Otra vez Yuta andaba pidiendo lo que siempre pedían cuando organizaban una quedada: que alguien consiguiese que él acudiera. Debería haber sabido ya que eso era prácticamente imposible, nunca acudía esos eventos, prefería quedarse en casa tranquilo.
Clickeó sobre la conversación de Tamashi al darse cuenta de que llevaba un par de minutos brillando.
Tamashi:
¿Leiste?
Shi:
Leí. Gracias por nombrarme.
Tamashi:
De nada. ¿Leiste los comentarios?
Shi:
Alguno.
Tamashi:
¿A Yuta?¿Yume?¿Akari?¿Set?¿Ahorikami?¿Ren-Karigami?
Shi:
No a todos.
Tamashi:
Bueno...Escucha, esta quedada es importante, quiero que todo salga bien, espero que venga mucha gente y quiero teneros a todos allí. Quiero ver a todo el staff allí, Shi, y eso te incluye a ti.
Shi:
Sabes que yo no voy a quedadas, Tama. Lo siento.
Tamashi:
No te lo estoy pidiendo, te lo exijo jejeje. Ven a la quedada y dejate de tonterías, deja que te conozcamos y que formemos al fin parte de tu vida por algo más que comentarios en un subforo. Por favor.
Shi:
No me gustan las quedadas.
Tamashi:
Ven un rato. Solo el tiempo suficiente para que te conozcamos al menos los miembros del staff y luego puedes irte, nadie te detendrá.
Shi:
No lo sé, tengo que pensarlo.
Tamashi:
Como quieras.
Shi:
Tengo que irme, mi padre me llama.
Tras una leve despedida Shi cambió su estado a no conectado y se dejó caer por completo en la silla. Nunca había acudido a ninguna quedada ni había tenido intención de hacerlo en cierta medida porque le daba pánico que sus amigos le rechazasen porque no fuera como ellos esperaban pero también porque lo había pasado muy mal y no estaba seguro de estar preparado para afrontar esa situación, para verse frente por frente con todos los miembros del foro, con los que habían sido sus compañeros durante cinco años.
Por otra parte tenía unas ganas increíbles de conocerles y pasar un día con ellos, con Tamashi, Yume, Hikaru, Blackcat, Set, Sweet, Miya, Yuta... Yuta... su querido Yuta.
Cerró los ojos y suspiró profundamente mientras pensaba que hacer cuando escuchó el sonido de una nueva conversación.
Yuta:
Hola, cosita.
............
domingo 11 de octubre de 2009
La Madriguera del Conejo Blanco I
por parte de
Xanti
en
10/11/2009
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Tema relatos
jueves 8 de octubre de 2009
El retorno a Wonderland.

Recuerdo esa noche, cuando soñé con Wonderland.
Iba caminando por un bosque y apareció en las ramas de un árbol cercano un gato rosa que me miraba con una sonrisa y tarareaba una canción que no parecía tener fin.
Los dos nos miramos y ella se rió burlona.
-¿Qué buscas?- preguntó.
-La salida.
-Yo se donde está.
-¿Donde?
-¿Porqué debo decirtelo?
-Por que quiero salir de aqui.
-Esa es una excusa poco convincente.
-¿Qué?
-¿Porqué debo decirtelo?
-Me gustaría que me guiaras fuera de aqui.
-¿No te gusta Wonderland?
-Es extraño.
-Lo extraño es bello.
-Pero da algo de miedo
-Eso significa que no te gusta.
-Yo no he dicho eso.
-Si te gusta, ¿porqué quieres salir de aqui?
-Ah...no lo sé...este no es mi mundo.
-¿No te gustaría que lo fuera?
-Supongo...que si...
-Entonces no tengo que guiarte a ningun sitio.
-No...creo....creo que caminaré un rato.
Desde entonces sigo buscando la salida de Wonderland pero cada vez que estoy a punto de encontrarla él aparece con sus preguntas y todo vuelve al principio. El retorno a Wonderland.
En cada uno de nosotros existe un Wonderland escondido, un país de maravillas que a veces nos asusta y del que no queremos formar parte.Y a veces, pocas veces, hay un gato de Cheshire, un precioso gato rosa que nos sonrie desde un árbol para guiarnos si contestamos con convicción a sus preguntas.
por parte de
Xanti
en
10/08/2009
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jueves 1 de octubre de 2009
Recuerdos

Camino por las calles de mi ciudad como quien camina por un valle sembrado de muerte y dolor, despacio pues no tengo prisa en volver, o mejor dicho en marcharme. Los transeuntes que me rodean pasan junto a mi como sombras, sombras de mi pasado, mi presente y mi futuro, un huracán de recuerdos marchitos y emociones olvidadas en el fondo de un cajón.
La noche es reciente y hermosa, apenas se ha escondido el sol y la luna brilla con una intensidad y majestuosidad más fuerte que la de una perla marina, tan hermosa, reina del firmamente engalanada de oscuridad y polvo de estrellas.
Camino por las calles de mi ciudad como quien camina por esos recuerdos que desterró cuando dejó de ser un niño que confiaba en la justicia de la vida y en la bondad de la gente. Es duro crecer y abrir los ojos a la realidad, descubrir que los humanos son tan capaces de lo peor que desearías haber nacido en otra especie o, simplemente, deseas no haber nacido.
Los recuerdos se agolpan, los sentimientos renacen, la vida se estremece, mecida por la suave brisa de verano y ya tengo todo lo que necesitaba: un beso, un abrazo, unas lágrimas de un alma llena de dolor y culpa, un consuelo, un adiós.
por parte de
Xanti
en
10/01/2009
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Tema recuerdos
martes 29 de septiembre de 2009
El abrazo de un amigo.

El día se había levantado gris, como ella. El sol quedaba escondido por unas grises nubes que amenazaban tormenta pero las cuales aun no descargaban una sola gota esperando, quizás, a la noche.
Ella se encontraba en una calle poco transitada, justo detrás del centro comercial, un sitio tranquilo con algunos árboles y con bancos de piedra en uno de los cuales ella permanecía sentada, pensativa.
Realmente las cosas no le iban bien con su chico desde hacía meses. Las continuas discusiones en las cuales ella siempre tenía la culpa, las constantes desapariciones de él durante varios días en los que no tenía noticia alguna de su chico y los evidentes engaños que ella siempre quiso ignorar auguraban el final que había acontecido hacía apenas unas horas.
Después de años de relación en los que había tenido que aguantar cosas que nadie que no estuviera perdidamente enamorado aguantaría, años de lágrimas contenidas y de otorgar un perdón que él no merecía, después de todo lo que había sufrido por él sin recibir nada a cambio se había armado de valor para poner punto final a años de sufrimiento y de angustia.
Y mientras él se marchaba con su nueva compañera ella quedaba allí sola y en silencio intentando no pensar en nada, sabiendo que había hecho lo correcto.
...
Hacía horas que él le buscaba sin resultado. Era su mejor amiga y sabía bien que atravesaba malos momentos así que quería permanecer a su lado todo el tiempo que fuera posible.
Después de haber buscado en todos los sitios a los que solían ir le encontró allí, sentada en un banco con la vista fija en el suave balanceo de las ramas de un naranjo cercano.
Se acercó a ella en silencio. La joven permaneció con la vista clavada en el sutil vaiven de las ramas. Él se sentó a su lado y miró a su alrededor con curiosidad para luego desviar su mirada hasta el suelo de albero.
Estuvieron en silencio durante varios minutos. Ella suspiró profundamente y bajó la cabeza cerrando los ojos. En ese momento él se giró y besó la mejilla de su amiga que le miró sorprendida antes de dedicarle una sonrisa, la primera desde hacía días. Él la devolvió antes de abrazarle mientras le susurraba al oido.
- Que orgulloso estoy de ti.
por parte de
Xanti
en
9/29/2009
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Tema amistad, amor, sentimientos
martes 11 de agosto de 2009
Black devil
Se notaba demasiado que no era del pueblo, sobre todo por su escasa relación con los habitantes de este. Su familia había venido a pasar las vacaciones de verano alquilando una pequeña casita frente a la plaza. Yo le conocía porque una de sus primas era amiga de las chicas de mi pandilla y a menudo salía con nosotros a dar una vuelta por el pueblo. Él, sin embargo, prefería quedarse allí, en la casa o llevar a sus primos pequeños alparque que habían instalado en la plaza que había frente a su vivienda de verano.
Le había visto muchas veces allí con ellos. Eran dos niños de apenas tres años, una niña rubia de pelo largo y ojos expresivos y un niño castaño de cabello rizado y con unos preciosos ojos grises. Él siempre se las apañaba para poder vigilar a los dos a todo momento con tanta eficacia como supropia madre y era en eso donde se notaba la clase de persona que era, en esos momentos en los que ayudaba al pequeño a balan-cearse, abrazaba con dulzura a la niña cuando caía al suelo o les agarraba de la mano y les llevaba a casa para cenar.
Pero esa noche era feria y su prima le arrastró con nosotros a la botellona que se celebraba junto a la iglesia. En un princi-pio me resultó chocante verle allí con su camisa roja y sus pantalones negros, siguiendo a su prima mientras miraba con desganaa su alrededor. Para él nosotros no teníamos demasiado interes, de sobra sabía que la mayoría de los allí presentes no tenían intención de acep-tarle algo que notaba perfectamente en las miradas de superioridad de quienes rodeaban a su prima. Él les ignoraba, sostenía sumirada si debía hacerlo pero nunca dirigia la palabra a nadie, se mantenía a cierta distancia, apoyado en la pared y fumando ex-poradicamente un black devil.
Me acerqué a él en silencio y le tendí la botella que tenía en la mano.
-Gracias, no bebo.
Su voz era tranquila, pausada y dulce, la clase de voz tranquilizadora que adormece con facilidad a los bebés. Le sonreí y señaléel cigarro que descansaba en su mano.
-¿Me das una calada?
Miró el cigarro con la misma mirada desganada antes de levantarlo, darle una leve calada y tenderlo hacia mi mientras soltaba elhumo lentamente.Lo cogí y me lo llevé a los labios dando una profunda calada. Se lo devolví con un gracias al que contestó con una leve sonrisa yvolví junto a mis amigos, satisfecho, con el sabor de chocolate del black devil en los labios. Exactamente el mismo sabor que el de los suyos.
miércoles 5 de agosto de 2009
Nada ha cambiado

Apenas quedaban treinta minutos para que todo termine. La noche era oscura, fresca, con pocas estrellas y las calles estaban bastante transitadas para la hora que era. Su padre llevaba horas quejandose de él, de que no estudiaba, de que suspendería, de que no hacía más que no hacer nada. Había intentado irse, volver a casa pero su madre le había colgado el teléfono como muestra de amor materno minutos antes de que su hermana le llamase para confirmarle la cita de mañana para comer.
El día había sido de lo peor. En la academia había sentido un tremendo vacio segundos después de estallar ante un suspenso injusto. Mañana iría a reclamarle al director pero sabía que tenia las de perder, como siempre. Salió con tal indice de desesperación que no había podido contener las lágrimas y solo sonrió cuando uno de sus compañeros le despidió con una inesperada palmada en el trasero que su madre vió desde el despacho del directo y que luego se encargó de reprocharle. Porque para ellos seguía siendo solo un crío.
Después de comer con su madre esta le llevó a casa de su padre. Él hizo los deberes antes de ponerse a hablar con sus amigos por el ordenador. El día mejoraba pero pronto se vió truncado cuando su padre despertó y lanzandole una fugaz mirada se marchó de la casa. Ni él soportaba a su hijo ni su hijo le soportaba a él, eso no era ninguna incognita para nadie.
Minutos después una amiga le preguntó si iban a quedar para cenar y en pocos minutos se vió llamando a sus amigos para confirmarlo. Dos de ellos no le cogieron el teléfono lo cuál le devolvió la sensación de desamparo que cada vez se hacía mayor.
<<¿Desamparo? Ya no eres un crío>>
Podía ser pero cada vez se sentía peor cuando llegaba ese día y las circunstancias de ese año no lo mejoraban en absoluto. La visión de una comida con su hermana y una cena con sus amigos le alegraban en cierta medida igual que saber que pasaría un fin de semana con dos de ellos aunque en ese momento peligrase la participación de uno de ellos en el viaje.
A las 23:00 habñia recibido una llamada, la más esperada. La angustia desapareció al escuchar su voz y recibió con gratitud un "Felicidades" demasiado adelantado. Y al colgar escuchó de nuevos ls quejas de su padre mientras hablaba por teléfono con su ex mujer.
<
Pero ahora, en ese momento, se encontraba en el pequeño balcón del salón. Su padre estaba sentado en la estancia, ignorandole por completo y él perdia la vista en los arcos polilobulados de la construcción almhade que se levantaba frente a su vivienda, inetntando no pensar en nada, queriendo solo que el día pasase rápido y que todo se acabase de una vez.
´
Entonces sonó el teléfono. Descolgó y permaneció en silencio hasta que la voz del otro lado preguntó:
<<-¿Cómo te sientes con dieciocho años?>>
<<-Igual de desgraciado que antes>>
Valeee es muy pesimista, pero llevo un día horrible, todo eso es verdad salvo lo de la llamada, claro, y tampoco estoy mirando la Giralda, estoy escribiendo. De todas formas confío en que el día vaya a mejor así que no quiero replicas de que soy un pesimista jaja vosotros como si la historia no fuera real.
La imagen es un regalo que me hizo el año pasado un amigo de Esflog.
¡Gracias por leer!
por parte de
Xanti
en
8/05/2009
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Tema destino, relatos, sentimientos
sábado 27 de junio de 2009
We're the marauders
No importa lo demás, no importa si es de día de noche, invierno o verano, si hace frío o calor. No importa donde estemos, en la playa, en la montaña, en casa, en el colegio, en la biblioteca, en el parque o sentados en el suelo del paseo del río con una cachimba entre los dos y una cerveza en la mano. Si lucimos totalmente diferentes (tu rubio contra mi moreno) o si llevamos esa ropa tan parecida, casi semejante, si tú te volviste rockera y yo heavy, si llevamos una muñequera o un collar de pinchos atado a la muñeca.
Da lo mismo si yo me gasto cientos de euros en ropa y tu en cómics, si tú has visto mil animes y yo mil peliculas gays, si tú estudias ciencias y yo letras, no tiene importancia si te marcharas a Córdoba y yo a Madrid, si nos quedaremos y separaremos en Sevilla o si siempre quedará un lugar para nosotros a la sombra de la Giralda.
Es igual si vemos peliculas juntos o si perderemos esa sana costumbre de pasarnos pañuelos cuando matan a nuestro personaje favorito, si dejo de tirarte palomitas, si me tapas los ojos cuando aparece algo a lo que tenga fobia, no es importante si seguimos planeando mil disfraces para mil salones que nunca llegamos a realizar o si quizás llegue el día que tendremos que quedar para poder vernos en Jerez o Cádiz después de meses sin saber el uno del otro, da igual si tu coleccionas velas y yo grullas, si tu escribes a periodicos para que nuestro barrio tenga más sanidad y yo en un blog contando lo que me pasa cada día, ¿qué mas nos da que tu comas chocolate a cada minuto y yo solo pueda comer cupcakes uno tras otro?
¿Qué mas nos da si, al fin al cabo, seguimos siendo los merodeadores?
Para Aurora con mucho cariño, porque ella es mi Moony y yo sigo siendo Padfoot.
por parte de
Xanti
en
6/27/2009
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Tema amistad, juntos, no importa
